El policloruro de vinilo es uno de los plásticos más utilizados en todo el mundo. A diferencia de otros materiales, como el poliuretano, el PVC se puede reciclar varias veces, por lo que su impacto medioambiental es inferior al de otros plásticos. Entre los productos que habitualmente se fabrican con él, encontramos juguetes, carpetas escolares y bolsas de la compra, pero también tuberías, persianas e incluso ventanas. Los marcos que se realizan con policloruro de vinilo ofrecen ciertas ventajas frente a los de madera o metal. Por un lado, la impermeabilidad del PVC les permite resistir las inclemencias del tiempo (sobre todo la lluvia) sin pudrirse. Por otra parte, el contacto con el oxígeno no los oxida, por lo que no se corroen como el hierro.
Es cierto que, en la actualidad, hay ventanas de metal que aguantan bien a la intemperie; probablemente, las de aluminio son el ejemplo más claro. Al entrar en contacto con el aire, la superficie de este metal se reviste de una capa de óxido tan fina que el ojo humano no llega a percibirla y que, sin embargo, está ahí, protegiendo al metal de la corrosión. No obstante, como el aluminio es un buen conductor, estas ventanas no son tan eficientes a la hora de aislar el espacio térmicamente. El PVC, en cambio, sí lo consigue. Además, también proporciona un buen aislamiento acústico.
Dicho esto, enseguida vemos qué otras ventajas tiene la instalación de ventanas de PVC en hogares y empresas, y cuándo es recomendable cambiarlas.
Un material autoextinguible y muy fácil de limpiar
El verano se aproxima a su fin y, con la entrada del otoño y especialmente del invierno, el riesgo de incendio en el hogar se dispara. Según la OCU, España ha llegado a registrar en un año una media de 63 incendios al día en viviendas. Instalar ventanas de PVC es una de las medidas preventivas que se pueden tomar a este respecto. El policloruro de vinilo es un material autoextinguible, lo que significa que no contribuye a propagar el fuego, pues deja de arder por sí solo en el momento en que se retira la fuente que provoca la llama.
Asimismo, su impermeabilidad hace que repela los líquidos con tanta facilidad que el marco de la ventana se limpia sencilla y rápidamente, tanto con agua y jabón como con sustancias ligeramente más potentes. La capacidad del policloruro de vinilo para soportar productos de limpieza fungicidas y viricidas convierte a las ventanas de PVC en una buena opción para aquellos entornos en los que se requiere la máxima higiene: cocinas, baños, industria alimentaria, residencias de ancianos, hospitales, etc.
Ventanas únicas con vidrio personalizado
Los modelos que Ventanas Anerual fabrica y vende en Madrid cuentan con la garantía de calidad Kömmerling, cuya red oficial de distribuidores se extiende por más de 70 países (España es uno de ellos). En el caso de Ventanas Anerual, sus productos se confeccionan a medida, lo que indudablemente mejora el aislamiento térmico. A su vez, esto repercute positivamente en el ahorro energético, que se refleja en la factura de la luz.
Por otro lado, ofrecen distintos tipos de vidrio. Según sus necesidades particulares, el cliente puede elegir entre una de estas tres clases:
- vidrio laminado de seguridad,
- GS vidrio acústico,
- GS vidrio control solar.
Todos estos vidrios anteriores son compatibles con las ventanas de PVC. En el caso concreto del vidrio laminado de seguridad, su diseño impide que el vidrio estalle en trozos cortantes si se produce un accidente.
¿Cada cuánto tiempo se deben cambiar?
En principio, las ventanas de PVC pueden durar entre 30 y 50 años. Evidentemente, su vida útil depende de varios factores; la calidad de los materiales, el desgaste por uso continuo y el clima de la zona son algunos de ellos. Por descontado, el mantenimiento también influye. Se recomienda, por ejemplo, usar agua y jabón neutro a la hora de limpiarlas, para evitar que los productos químicos agresivos las desgasten antes de tiempo. Otras recomendaciones sencillas consisten en cerrar las ventanas con suavidad, no colgar de ellas peso y engrasar los herrajes cada año.No obstante, a pesar de su durabilidad, hay quien aconseja no esperar hasta el límite de la vida útil de la ventana. Cambiarla cada 15 o 20 años puede ser una manera eficiente de evitar futuros problemas. Que la ventana no bloquee el paso de corrientes de aire frío del exterior al interior cuando está completamente cerrada es un indicio bastante claro de que debemos sustituirlas. A veces, esta pérdida de aislamiento no es sólo por el diseño de la ventana, sino también por la instalación.
Una instalación profesional que favorece el ahorro energético
Es vital que, aparte de elegir una ventana de PVC con garantía de calidad, el personal técnico lleve a cabo la instalación correctamente. De este modo, se evitan contratiempos por mal sellado o por posibles desniveles. También es conveniente cambiar las ventanas de PVC si surgen nuevos modelos con mejores prestaciones que las que ofrecen las ventanas que tenemos ya instaladas.Actualmente, en el mercado, hay ventanas de PVC de cuatro hojas, de apertura corredera, con varias cámaras de aire (esto aumenta el aislamiento térmico), con vidrios laminados con tratamiento acústico que reducen el ruido en más de 40 dB, etc. También hay ventanas con capacidad para soportar vidrios de 5 cm de grosor y con perfiles biselados. Las ventanas de PVC de Ventanas Anerual están, además, disponibles en varios colores. De esta forma, encajan con todos los estilos de decoración habidos y por haber.Ahora que se aproxima el invierno, merece la pena valorar modelos como las ventanas EuroFutur Elegance. Con ellas, se puede reducir el consumo de calefacción entre un 30 % y un 40 %. Los marcos de PVC refuerzan este aislamiento térmico, que es clave para combatir el aumento de la factura de la luz, la cual se prevé que suba este año un 4,1 %.
