¿Cómo adoptar nuestra dieta invernal sin descuidar nuestras finanzas?

Dieta de invierno

Se acerca el final del año y eso solo significa una cosa: el inicio de la temporada de invierno. El mismo estará dando inicio a mediados de noviembre, y no concluirá sino hasta casi 3 meses más tarde.

Este periodo, caracterizado por la caída en las temperaturas, suele ligarse con un cambio completo en nuestros hábitos diarios, desde la forma en la que utilizamos electricidad, hasta las actividades que realizamos en nuestro tiempo de ocio. Sin embargo, hay un cambio importante que muchos suelen olvidar: la dieta.

Así, cuando nos adentramos en el invierno (especialmente en países como España donde los cambios pueden ser drásticos), debemos adoptar lo que los expertos han dado a conocer como la “dieta de invierno”, que no es más que un cambio generalizado en nuestra forma de alimentarnos durante la temporada.

¿Que es la dieta de invierno?

Debido a que nos enfrentaremos a varios meses de bajas temperaturas, lo primero que tendremos que hacer será comer alimentos balanceados que puedan ayudarnos a combatir las enfermedades que proliferan en este tipo de ambientes. Con esto nos referimos especialmente al resfriado, que suele volverse más común a medida que el frío debilita nuestro sistema inmune.

Dieta invernal

De acuerdo a los expertos, los alimentos que debemos comer durante la temporada deben incluir:

  • Vitaminas A y B, que pueden encontrarse en verduras y hortalizas como la calabaza, el tomate, la remolacha.
  • Vitamina C, que puede obtenerse a través del consumo de frutas de estación como el limón, la naranja, la mandarina, el pomelo, etc.
  • Fibras, que se encuentran en alimentos como las legumbres y los cereales son ricos en fibras, y también pueden proporcionar una amplia gama de minerales y vitaminas.
  • Proteínas, que pueden encontrarse en el pescado, los huevos, carnes magras, entre otros.

Estos alimentos deben venir acompañados de un auto-control estricto, ya que las bajas temperaturas también suelen incrementar nuestro apetito, y pueden llevarnos a comer en cantidades muy superiores a las que realmente podemos procesar de forma saludable.

Así, aunque muchos de los ítems mencionados anteriormente puedan ser más saludables que los que solemos ingerir, es posible que ganemos unos cuantos kilos durante la temporada si no somos ordenados.

Ahorrar en la temporada

Puede que la lista de alimentos parezca razonable, sin embargo, para muchos también puede ser costosa, especialmente si no se tiene acceso a pequeños productores que puedan ofrecer alimentos más frescos a un menor precio. Es por eso que la dieta de invierno también puede traer consigo un descuido de las finanzas que debemos evitar.

Como lo explicamos, el primer paso será obtener acceso a productores de menor tamaño que nos brinden productos de temporada a un precio de descuento o, cuando menos, mucho más accesibles que los que encontraríamos en las grandes cadenas de supermercados.

Si no contamos con esta opción, lo mejor será buscar precios de descuento a través de Internet (algo que se ha vuelto común con la proliferación de plataformas de ofertas), o de las campañas de “recorte” que puedan lanzar minoristas cercanos a nuestra comunidad.

Puede que no siempre sea sencillo encontrar los productos que necesitamos, especialmente cuando incrementa la demanda, sin embargo, gracias al surgimiento de plataformas digitales que incentivan este tipo de ofertas, es posible simplificar el proceso de forma significativa. Actualmente es sencillo encontrar productos de temporada a precios de descuento revisando folletos de Carrefour o empresas similares.

Mantenernos saludables debe ser nuestra prioridad principal durante temporadas cambiantes, es por eso que la adopción de una dieta de invierno bien diseñada es un requisito indispensable para mantener nuestro mejor estado físico durante los meses que están por venir.

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